6-05-2009


Odio

Odio a las personas. Hay días que más, hay días que menos, pero no puedo evitar sentir un desencanto general en cada momento en que me relaciono con mi entorno con algo más en mente que ser cordial. Y no, no solo es el odio a las características propias del ser humano como ser vivo. Odio más que a nada al nuevo ser humano social: egoísta, malicioso, inconsciente, inocente, cobarde, dependiente…

Odio sus mecanismos de defensa, tan evidentes pero aún con todo tan ignorados, odio su afán por evitar el dolor necesario, odio su insistencia a la hora de sentirse acogidos o sentirse parte de algo más grande aunque sea todo una burda mentira. Odio como creen tener unas necesidades que no tienen en absoluto, su capacidad para dejar que la responsabilidad resbale por sus vidas dejando libre albedrío a las consecuencias.

Odio sus patrones de actuación, sus reglas artificiales e ilógicas que no aportan nada a nadie y su predilección por el camino más fácil independientemente de lo que suponga a su entorno. Odio sus excusas, tristes y poco elaboradas, que demuestran además que por no esforzarse, no se esfuerza ni cuando intenta zafarse de problemas.

Odio lo lamentables que son cuando se preocupan por todo lo que no tiene ningún valor, cuando se dañan unos a otros con brutal eficiencia bajo la máscara de la inconsciencia. Odio su falta de principios definidos, su adherencia inmediata al mayor interés y lo poco consecuentes que son con su propia existencia.

Odio como se unen automáticamente cuando ellos mismos han descuidado su defensa, esperando que así puedan mantener escondidas de la vista las cuerdas que mueven sus extremidades. Odio su corta memoria y su incapacidad para aprender de los errores, sobre todo si sigue existiendo más sujetos cometiendo esos mismos errores. Odio la falta de respeto que le hacen al concepto de inteligencia cada vez que hablan de ella.

Pero sobre todo, lo que más odio es como todos hemos ayudado y ayudamos a que todo esto se mantenga así. Con cada acción, con cada mentira, con cada autoengaño, con cada momento de inconsciencia, con cada acto de egoismo. Te odio a ti. Y a ti. Y a vosotros. Y a ti también. Y aunque me siento totalmente enajenado y hago un gran esfuerzo por alejarme de esta corriente, también me odio; soy humano, como los demás.

Written by crimsomshadow under General | Comments... » (8) |